Texto Paralelo

CONSTRUYO MI TEXTO PARALELO
Quiero comenzar mi trabajo con esta simple frase:
Esta frase hace referencia a que en este siglo pos-neoliberal hay que aprender a romper viejas estructuras y modelos de enseñanza, donde solo el profesor tenía el saber y el alumno aprendía de manera mecanizada, sin elección ni critica, sin creatividad ni expresión, sin participación ni reflexión . Si bien en la actualidad aún quedan residuos de esa metodología, la educación ha evolucionado y con ella, toda concepción que se tenía de ella. Es necesario aplicar nuevos métodos de enseñanza donde los alumnos puedan construir un nuevo saber de algo ya aprendido, mejor dicho, romper estructuras añejas y reconstruirla. Lograr que ellos mismos construyan saberes y des-construyan constantemente para aprender y re-aprender significativamente. ¿Qué paradoja no? A lo largo de mis días como estudiante de secundaria, en donde la educación se presentaba como sólo la única manera de aprender, concurríamos a clases en un escenario sepulcral en donde el profesor era la autoridad máxima del aula y nosotros, simples jóvenes que intentábamos meter en nuestra cabeza conceptos tras conceptos, los temas se escribían en el pizarrón, se trasladaban a los bancos para luego repetirlos en los exámenes… de ese modo, logramos alcanzar por fin el final de los días de martirios y de constante aburrimiento. No sólo la frase de Alvin Toffler refleja cuanto ha cambiado la educación desde aquellos tiempos de manuales y enciclopedias en las escuelas, sino también, traigo a colación, un recurso enriquecedor como alternativa pedagógica de enseñanza-aprendizaje, “El Texto paralelo” que Daniel Prieto Castillo presenta en su artículo periodístico ¿Qué significa Aprender? El texto paralelo al cual hace referencia el autor, es una práctica pedagógica que lleva al estudiante a la promoción de un auto-aprendizaje, poniendo en práctica diferentes acciones, capacidades y habilidades como la re-construcción de conocimientos, desarrollo de capacidad creativa, critica/auto-critica, investigación y descubrimiento propio, reflexión sobre sí mismo, sobre textos y contextos, etc.
 ¿Aprendiste algo de tu paso por la escuela secundaria?
 -Diría que poco, casi nada o en realidad lo básico.
 ¿Y ahora estás aprendiendo?
-Claro que si, de manera significativa. 
 ¿Qué puedes contarme? 
- Hoy en mi educación superior he aprendido a ser estudiante desde otra perspectiva, aplicada a la pedagogía, re-descubriendo desde los escenarios ya planteados a nuevos modelos de enseñanza, ya no es solamente el aula donde se efectúa el acto educativo, sino en aquellos espacios donde intervienen experiencias, diálogos, reflexiones entre educador- educando, vinculándose a la vez con el contexto específico y momento histórico y las relaciones intra e interpersonales, se puede aprender desde un texto, desde una crítica o auto-critica o desde la creatividad incluso. Los profes ya no enseñan sobre una tarima, lo hacen a través del acompañamiento, de la práctica lúdica por ejemplo, con estrategias dinámicas, lo hacen por medio de la participación, de la expresividad, del tratado mismo de los contenidos y de su transposición didáctica buscando siempre alternativas y fundamentalmente pensando en el alumno. Estas cuestiones eran utopías en otras décadas y hoy están aquí para quedarse y de la cual debemos aprovechar. Mis profesores se enmarcan dentro de estas características que Prieto Castillo menciona en su artículo periodístico, aunque no todos cumplen con esos requisitos, aún quedan aquellos que sólo vienen a dar su clase. Algunos de ellos me enseñaron a pensar diferente, a ver las cosas desde otra perspectiva, otros a conocer formas de mediar tanto en posibles conflictos como en posibles caminos, hasta me enseñaron por ejemplo que aquellos que vendían empanadas y tortas fritas en la semana de mayo, no eran más que los esclavos de la época. Pues, mi mirada hacia ellos cambió completamente, porque siempre pensé que los profes de antes eran ideales, pero veo que hoy el rol docente ha evolucionado, requiriéndose ahora más protagonista, con más responsabilidades (ya que antes sólo transmitían conocimiento, ahora no sólo educan sino que también deben formar valores y habilidades sociales que desde la familia no son enseñadas). En mi ciclo de educación secundaria, veía a los preceptores (otro actor que ha evolucionado en las instituciones) cumplir su función con rectitud y autoridad, pensaba que de esa manera es cómo debían trabajar, como se puede observar en el siguiente cortometraje:




 Gracias a mis estudios en mi formación en Preceptoría, pude interpretar que la figura del preceptor en otros tiempos no era un modelo ideal (como se ve en el video) sino, simplemente cumplían su labor administrativo y de vigilancia, es decir, la toma de asistencia y el orden dentro del establecimiento. Ante una indisciplina se le colocaba la correspondiente amonestación y la cuestión terminaba ahí. Hoy se pueden ver que las escuelas necesitan de preceptores asesores/ mediadores, que tengan capacidades comunicacionales, que sean activos y predispuestos a la mejora constante de las necesidades de los alumnos y de su aprendizaje, para darle oportunidad de crecimiento personal y social, con capacidades de reflexión, que puedan vincular los aprendizajes teóricos con proyectos de servicios solidarios o en aquellos enfocados en el mejoramiento académico, y demás responsabilidades éticas y civiles que le corresponden en el acompañamiento de las trayectorias escolares de los alumnos. Éstas concepciones sobre las funciones del preceptor en esta nueva exigencia de la educación contemporánea, me recuerda al texto de Catalina Cingolani “El preceptor; asesoramiento pedagógico en la escuela”, y su estrategia de intervención en el caso de indisciplina de un alumno. Esa acción requirió de la comprensión e interpretación de la situación problemática, contextualizando el tiempo y espacio, considerando la situación y utilizando los recursos/instrumentos para abordar de la mejor manera el conflicto. Realizó una práctica de asesoramiento pedagógico siguiendo los principios de neutralidad, autonomía y confidencialidad como proceso de intervención. Claro está, que la mediación pedagógica o el acto educativo se limita a la intervención de un preceptor o docente, también lo puede realizar una Directora, un auxiliar del servicio de orientación, los padres, etc. Tanto el acto educativo como intervenir pedagógicamente, requieren habilidades y capacidades desarrolladas desde la perspectiva pedagógica, estar preparado, predispuesto a la colaboración y acciones correspondientes. Recuerdo el año anterior, una situación verosímil a la acción de mediación que se pudo visualizar en el establecimiento del instituto. Una compañera de estudio, de mi misma carrera, presentaba una situación personal pero a la vez, sentía que sus compañeros hablaban despectivamente sobre ella, sentía que nadie quería establecer relación con ella o que nadie la quería. Su situación condicionaba su interrelación social y afectaba sus emociones por supuesto. Ella acudió a una profesora en busca de ayuda, de contención, de desahogo emocional. La docente por medio de la escucha y el diálogo llevo dicha situación a un estado de tranquilidad y junto con alguna otra profe y directora, trabajaron en ella, en su acompañamiento tanto académico como emocional. Al parecer, las cosas terminaron bien para mi compañera, encontrando calma y direccionando la atención en otras cosas (lamentablemente no puedo dar más detalles de esta situación, porque la situación se trató sólo entre ellas). La situación del caso real anteriormente expresada, me trae al presente el artículo periodístico de Norma Bessone “Mediación Educativa - La función mediadora del preceptor”. En dicho artículo menciona que se debe tener como herramienta, la observación desde otra perspectiva del conflicto, que la concentración, compromiso y paciencia son fundamentales a la hora de resolver conflictos, que la comunicación debe ser activa y confidencial y dar una nueva mirada de resolución de la problemática.
Tal cual expresa la frase, la fuente de toda mediación es la capacidad de crear canales de comunicación y la acción reflexiva, dando como resultado una solución para las partes intervinientes

 Al reflexionar sobre esta situación, me doy cuenta, que para este tipo de situaciones me estoy formando, porque en un futuro cercano, deberé actuar ejemplarmente como Catalina Cingolani en su intervención que describe su texto o como la docente del instituto que realizó práctica pedagógica y debo prepararme de la mejor manera, aprovechando estas herramientas/recursos, de los que los profes nos enseñan con su predisposición y de la oportunidad que dispongo de poder acudir a la educación pública.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

PRECEPTORÍA ESCOLAR: Estrategias y Procesos de la Orientación en la Institución Escolar

PRECEPTORÍA ESCOLAR: Información y Control en la Institución Escolar

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES